PROPINA Y SEGURIDAD
En estos días me detuve a escuchar el comentario que hizo a propósito el Doctor Rafael Molina Morillo, Director del diario El Día, por la televisora Telesistema, con relación al robo de equipajes en los aeropuertos, sobre todo el Internacional de Las Américas, en el que pedía que a pesar de la sustitución del Director que tiene que ver con la seguridad, y estableció los tipos de seguridad que existen en las terminales, en este caso las relacionadas a las instalaciones físicas y que tiene que ver con acciones ilícitas contra el terrorismo, que el problema no debía quedarse así sino que se detenga la práctica de mal gusto porque al final a quien más afecta es la propio Estado dominicano.
CULTURA DE PEDIR.-El panorama sin embargo, se puede atribuir a lo mucho que se habla de la crisis económica global y sobre todo en áreas tan importantes como en la aviación comercial, que tiende a generar ciertas inquietudes entre las autoridades que convergen en las mismas. Siendo siempre el pasajero el blanco esencial del negocio como mucho llaman la gallina de los huevos de oro. Sin viajero no hay aeropuerto y aerolíneas; elementos que se convierten en una mutual necesaria a la hora de tomar en consideración las operaciones que mueven a ese tipo de negocio. El tema viene a colación por las ultimas situaciones que se han registrado, sobre todo en el Aeropuerto Internacional de Las Américas, principal de la ciudad de Santo Domingo, donde se concentra le mayor numero poblacional del país. El robo de equipajes en tiempo donde se ha puesto de manifiesto los mejores equipos electrónicos y tecnológicos, puede ser que se esté tomando el pelo al alguien y muchos se dejan manipular por el tema de boga la “recesión o falta de dinero que afecta a todos”, sin embargo, en los escenarios de los aeropuertos no sucede así siempre al pasajero se le ve como a la persona con grandes posibilidades de dejar caer “algo”, la propina, ya sea cuando se marcha o cuando ingresa al país. Situaciones así lo indican, no puede un oficial de servicio en una máquina pedirle 20 dólares a una pasajera que viajaba tempranito a San Juan, Puerto Rico, me consta, ocurrió recientemente, porque llevaba en su equipaje de mano un queso blanco de hoja y alegaban que no lo podía llevar, hasta tanto hasta hacerle la vida imposible y llegó alterarse y amenazar con llamar a un pariente que trabajaba en el aeropuerto para que lo denunciara a lo que tuvieron que ceder y silenciarse “No…no queremos perder nuestro empleo, de esto es que vivimos”. Eso es un caso aislado, pero que necesidad tiene una persona en pedir propina o dinero por un trabajo que es remunerado por el Estado dominicano. Todo el problema se le atribuye a la seguridad como a la administración ambos actúan pero como pueden ellos determinar lo que pueden estar planeando para tratar de conseguir unos pesos extras. En este tiempo cuando existe una mejoría considerable del salario y un mejor desenvolvimiento de las operaciones de los aeropuertos, deben entender lo que se dedican a esa práctica que eso ya pasó estamos en otros tiempos. Por citar un caso, en el particular del organismo que tiene la responsabilidad de la seguridad, ahora más que nunca están recibiendo un salario remunerativo distinto a cuando empezó a operar esa institución, cuentan con seguro médico, instalaciones donde pueden pernoctar y educarse dignamente, pertenecen a las instituciones castrenses de donde reciben un salario adicional y los distintos incumbentes se han preocupado por abastecerle de buena vestimentas. Están en su mejor momento, lo que indica que el que acude a lo incorrecto lo hace conscientes sobre la suerte que corre. No han valido manos duras y carácter arbitrario.
TACTO.-Las propinas son un difícil arte que requiere tacto, pues no en todos los países es visto como una gratificación; en algunos, puede llegar a ser una ofensa. Al viajar al extranjero, saber el porcentaje que se debe dejar por un servicio, puede ser un dilema, pues e algunas ciudades es común dar de 15 a 20 por cierto del total de la cuenta, mientras que en otras con el cinco es suficiente. Aunque la función de la propina es recompensar un servicio del que se ha quedado satisfecho, cada vez más parece una obligación. La cultura de la propina en República Dominicana se propaga por doquier si usted de detiene en una luz del semáforo en la vía pública, se le acercan tres y cuatros limpiadores si usted dice que no repliegan con un “que se vaya con Dios” como que es obligado. En las áreas de parqueos también se pica. Los taxistas esperan propina, los maleteros, los vendedores, tour operadores, la gente del servicio de valet parking. Existen en los hoteles y restaurantes donde todo huele a turista. Solo falta tacto para que este mal no pueda seguir popularizándose acabando con todo el mundo. Bueno hasta pronto. yolandatapia110810@hotmail.com
.